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Mostrando las entradas con la etiqueta Legalidad

Por favor

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Ese jueves se levantó con el pie izquierdo: La mañana transcurrió agitada, hubo que esquivar dos o tres entes desdichados que decididamente procuraron entintarle al prójimo la vida. A mediodía, bajo el sol inclemente de las doce horas, ya era inevitable la bancarrota, la quiebra en el ánimo. Estuvo a punto de caer en un estado de enojo.                                                         Luego recordó Ayotzinapa, la guerra, el hambre, la injusticia... Llegó la tarde. Inhaló, exhaló... tratando de despejar la mente ante la mala jornada. La fría noche mostró el color perfecto para la tristeza, sí, para ese sentimiento tan poco convocado en esa casa. Estuvo a punto de llorar,                            ...

Inocencia bajo resguardo

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Esta sociedad de la información, global y mediatizada, con el poder de las redes sociales y la Internet (aunque la quieren censurar en mi triste México)… esta sociedad debiera poner más claro el punto sobre las íes para recordarnos a l@s adult@s que tenemos el deber de cuidar y procurar la inocencia del mundo: la niñez. Tenemos el deber moral y el derecho ciudadano de exigir a las autoridades que se cumplan las leyes, que se procure justicia, que se respeten los Derechos Humanos, y que los más vulnerables estén a salvo. Se estrujan las entrañas cuando se revisan los medios de comunicación. Sí, está el mundo bastante de cabeza, pero… al menos la inocencia debiera ser resguardada, con urgencia. Es la esperanza, es la pureza. Quiero destacar el contraste, el dramático contraste… la diferencia que brinda el contexto (la facticidad dirían l@s Heideggerian@s). Una cara de la moneda… La opuesta… Nota:  NIña migrante ecuatoriana: Noemi Álvarez Quillay (Hay múltiples notas...

“Madre, denos pan que tenemos hambre”

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Doña  Leónida Vázquez , de 75 años y a la que llaman  La Patrona Abuela , asegura que lo recuerda con claridad. Era una de esas mañanas húmedas y calurosas que habitualmente transcurren en La Patrona; una ranchería –cuyo nombre oficial es Guadalupe- de poco más de tres mil habitantes perteneciente al municipio de Amatlán, en la zona centro del estado de Veracruz, donde el cultivo de café era rentable en otra época, y por la que altísimos cañaverales aún se extienden hasta perderse a la vista por los alrededores del viejo ingenio azucarero  San Miguel . Aquel día varios de esos migrantes de las estadísticas, procedentes en su mayoría de  Honduras, Guatemala, El Salvador, y Nicaragua , bajaron del tren aprovechando un cambio de vía rutinario. Caminaron varios cientos de metros a lo largo de la extensa línea recta que disecciona en dos esta población por la que, se calcula,  transitan más de 150 mil indocumentados al año , y se encontraron con Rosa y Bernarda ...

De peatones y taxistas

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Despierta la ciudad. Un ejército de mujeres y hombres, cual hormigas perfectas, desfilan alegremente por las vías -principales y alternas- llenando de color el paisaje. La sinfonía diurna comienza escucharse. Salones de clase abarrotados, centros laborales vivos.  Transcurre la vida citadina. Se nubla la vista al pasar y detenerse en lo "oficial", en el dibujo confuso de la política. Resulta que tenemos municipios estáticos, estados inoperantes, congresos de fantasía. Lo peor: una sociedad harta... en el fondo no-sociedad. L@s ciudadan@s somos como peatones del desarrollo, de la democracia. Avanzamos sin prisa, caminamos a paso lento. Aunque debiéramos correr todos juntos, nos frena el tedio, el desencanto. Pocos son los pasos en conjunto. Los peatones confiamos -porque a veces no queda alternativa- en "taxistas". Políticos como taxistas a quienes se les invierte, dinero y tiempo, para que nos lleven a algún destino. Como choferes de carro de ...

Brújula extraviada

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Es curioso. A pesar de encontrarnos en una época de grandes adelantos científicos, de innovaciones tecnológicas, donde es fácil emplear herramientas sofisticadas para realizar cualquier tarea, parece, que hemos extraviado una de las más sencillas y rudimentarias ayudas: la brújula. En la política, en lo personal, en lo académico, y en el deporte... nos hemos convertido como sociedad en receptores pasivos de unmensaje prediseñado para lo que "nos conviene" asimilar. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido como simples actores en una obra de mal libreto? o en su caso, ¿Podemos distinguir a nuestro alrededor a quienes la vida se les construye por sí sola ante sus ojos inmóviles? ¿A qué me refiero?.. Sencillamente, los seres humanos nos estamos desvaneciendo, y dejando en nuestro lugar a unas máquinas humanoides sin capacidad de raciocinio, de empatía, de acción. Hace algunos días, en diferentes espacios y con diferentes personas, he podido dialogar en t...