Por favor
Ese jueves se levantó con el pie izquierdo: La mañana transcurrió agitada, hubo que esquivar dos o tres entes desdichados que decididamente procuraron entintarle al prójimo la vida. A mediodía, bajo el sol inclemente de las doce horas, ya era inevitable la bancarrota, la quiebra en el ánimo. Estuvo a punto de caer en un estado de enojo. Luego recordó Ayotzinapa, la guerra, el hambre, la injusticia... Llegó la tarde. Inhaló, exhaló... tratando de despejar la mente ante la mala jornada. La fría noche mostró el color perfecto para la tristeza, sí, para ese sentimiento tan poco convocado en esa casa. Estuvo a punto de llorar, ...