Certeza en el silencio

Podemos tener la tentación de pensar que todo está mal, y en lugar de anunciar una «buena nueva», lo único que anunciamos es apatía y desilusión, nos olvidamos que el Evangelio es un camino de conversión, pero no sólo de «los otros», sino también de nosotros. Nos guste o no, estamos invitados a enfrentar la realidad personal, familiar y social así como se presenta.

¿Qué quedó de esos discípulos fuertes, animados, airosos, que se sentían elegidos y que habían dejado todo para seguir a Jesús? (cf. Mc 1,16-20); ¿qué quedó de esos discípulos seguros de sí, que irían a prisión y hasta darían la vida por su Maestro? (cf. Lc22,33)

¿De qué manera enfrentamos nosotras situaciones de conflicto, acontecimientos dolorosos, momentos en los que no encontramos sentido a lo que vivimos?

¿Permanecemos en desolación o tenemos la certeza de que no estamos solas, que Él nos acompaña en esas situaciones en las que experimentamos la soledad, el silencio?

(Fragmento de Mariela Peña y Ana Ramírez, rscj., basado en un discurso del Papa Francisco en Chile).

«Sí, Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero» (Jn 21,17).

Comentarios

Sara O. Durán dijo…
Son los momentos de una gran prueba de la fe.
Bella e importante tu reflexión.
Besos.

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