Sucedió en el bosque de tréboles

Para Sara.

Cuentan que una abeja, luego de sortear una intempestiva tormenta, se halló perdida en el bosque de tréboles.

Hambrienta, con sed y sin brújula, recorrió cada uno de los tréboles, buscando saciar el vacío. Sus alas estaban heridas.

Estaba a punto de rendirse, cuando una fuerza superior con gesto maternal la levantó del suelo, le dio a probar un poco de miel y la hidrató.

Bastó un poco de amor para que la pequeña abeja emprendiera de nuevo el vuelo, ante la mirada dulce de la mujer que le encontró esa tarde en su bosque tréboles.




Comentarios

Sara O. Durán dijo…
¡Te quedo hermoso! Gracias, Besos.

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