Enseñar

Instruir, doctrinar... dar señas de algo, indicar el camino. Todos sinónimos del verbo que proviene del latín "insignare".

¿Cuántas personas han plasmado "signos" invaluables en nuestra vida..?

Hurgando en mis memorias más significativas encuentro fácilmente dos ejemplos. No son los únicos, sin embargo tienen concordancia con este día que se extingue, festejo de los maestros.

Lucila, directora de la escuela Primaria a la que asistí, la hermosa maestra de sonrisa franca y brazos amplios para cobijarnos. A ella le debo haberme "aventado al ruedo" de la expresión en público. 

Recuerdo con alegría cómo a mis escasos seis años me eligió junto con una alumna de 5º grado para "conducir" un Congreso de Salud de los Niños, a nivel interescolar. Aparece conducir entre comillas, pues en la memoria videográfica bien se apreciaba cómo una pequeña pecosa se bajaba del escalón que la mantenía "a flote" en el pódium para hacer alguna broma, caminar por el escenario o simplemente tener una mejor visión del público...  ignorante total del protocolo de un maestro de ceremonias.

Mi paso por la Primaria fue delicioso, lleno de experiencias positivas. No podía haber sido mejor sin la Directora, a quien invitamos a la graduación a pesar de haberse jubilado meses antes y a quien pude recitar un fragmento de la canción "Cuando un amigo se va" de Alberto Cortez.

El segundo recuerdo viene a mi mente, vívido y fresco, del joven con las manos más generosas que conozco, mi hermano por elección, quien me compartió sus signos y hasta la fecha sigue brindándome la bendición de su cariño y de su ejemplo: Jesús Amílcar. 

Es Amílcar un entusiasta y brillante joven que, desde el mundo de silencio, goza de un corazón que escucha sin recelo el murmullo de la vida y dibuja maravillas en el aire. La Lengua de Señas Mexicana está en mi vida gracias a él.

Dios bendiga siempre a quien comparte los dones de su corazón con los demás, que de manera voluntaria y decidida enseña a los que le rodean cosas nuevas, útiles y positivas. En la labor de las y los maestros, los de calidad y buena madera, reside el futuro de los pueblos.



"Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, 
sino hacer de él alguien que no existía"
(Ruskin, John)

Comentarios

Anónimo dijo…
Gracias Irlandita, pero el gran valor del aprendizaje radica en el esfuerzo que uno hace por superarse... Y tu lo haz hecho con creces. Pues recuerdo que al plantar un árbol silencioso, no pensé en que pronto cosecharía frutos y sanos, fuertes y con un sabor contagioso. TQM.
sod dijo…
El mejor homenaje a esos dos grandes maestros que la vida te regaló, es el agradecimiento desde el fondo de tu corazón que sientes hacia ellos dos. Qué bueno que se los expresaste hoy de esta manera.
Besos.
Sod.

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