Vestirse de poesía

-“Tu voz, se viste de poesía…” Dijo un querido amigo, días atrás. Además de percibirlo como un cálido halago, me causó gracia ver como tocó una de mis grandes pasiones.

La poesía es la dulzura del lenguaje, el escondite de los sentimientos, el punto de fuga de los incomprendidos. Y debo confesar penosamente que en cuanto a poetas soy machista, ya que mis preferidos, la mayoría son varones. Salvo Pita Amor, Alfonsina Storni y algunas otras pulcras poetisas.

Me gusta el buen Mario Benedetti, en su Uruguay o en el exilio, Pablo Neruda, Nicolás Guillén y su cubanísima musicalidad, sin menoscabo de mi apreciado Jaime Sabines u Octavio que en “Paz” descanse.


Así pues, esta noche les compartiré algunos fragmentos (irresponsablemente seleccionados y extraídos por predilección).

PABLO NERUDA
“CUÁNTO PASA EN UN DÍA”

Dentro de un día nos veremos. Pero en un día crecen cosas, se venden uvas en la calle, cambia la piel de los tomates. ¿Quién iba a decir que la tierra con su vieja piel cambia tanto? Tiene volcanes nuevos, el cielo gana más nubes. Los ríos van de otra manera. Por eso cuando te saludo y beso tu boca florida. Nuestros besos son otros besos y nuestras bocas son otras bocas.

MARIO BENEDETTI
“TÁCTICA Y ESTRATEGIA”

Mi táctica es mirarte, aprender cómo sos, mirarte cómo sos. Mi táctica es hablarte y escucharte y construir con palabras un puente indestructible. Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo, ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos. Mi estrategia es, en cambio, más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo, ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.

JAIME SABINES
“ME TIENES EN TUS MANOS”

Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo en ti más que en mi mismo. Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio. Si no fueras mujer fueras mi amigo. A veces quiero hablarte de mujeres que a un lado tuyo persigo. ¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo? ¡Qué distante te haces y qué ausente cuando a la soledad te sacrifico! Dulce como tu nombre, como un higo, me esperas en tu amor hasta que arribo. Tú eres como mi casa, eres como mi muerte, amor mío.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Certeza en el silencio

En un día gris...

Poema y poesía