Amor manifiesto

Se extingue este viernes, peculiar por contener tres veces once.

Para algunos fue un día cotidiano y simple, para much@s mexican@s significó un temblor intenso en lo profundo del corazón. 
Allende las ideologías políticas, la muerte es motivo de tristeza. Cuando fallecen personas que brindaron sus fuerzas a la construcción de una mejor comunidad, la pérdida duele más fuerte.

Es difícil opinar al respecto. Lanzo una plegaria por su eterno descanso, así como por las familias que hoy están de luto. Por las familias que sobreviven con sus duelos, situaciones críticas... enfermedades.

Veo la redundancia de este tema en mis líneas, ofreciendo las disculpas de rigor a usted, apreciado lector. Sin embargo me rehúso a enlutar mi fe, a dejarme llevar por esta rabiosa incertidumbre que carcome la tierra azteca.

Prefiero reflexionar sobre la tecnología y su relevancia en hechos tan lamentables como la tragedia de hoy. Hoy en día cada persona que es usuaria de internet, de las redes sociales, deja una "huella". Ni la muerte puede borrar las palabras que en vida algún internauta haya compartido con el mundo.

A través de twitter y facebook, de los miles, millones de blogs. En correos electrónicos. Son muchos los espacios que nos hacen visibles.

No sabemos el día ni la hora en que nos llegará el fin. ¿Cuál será nuestro último pensamiento en la Red?

¿Cuáles serán las últimas palabras que lancemos al infinito y agitado ciberespacio?
Que no sea el odio o el rencor lo que nos sobreviva.

Que sea un amor manifiesto, presente, tangible, que sea el amor lo que quede en el mundo como recuerdo de nuestra vida.

 IMD

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