Corazón que escucha


Observo tu silencio,
veo sus colores, sus límites... sus interrogantes.

Tus ojos, más que ventanas, son pozos.
Pozos que llenas con agua del mundo,
refrescando la memoria con su flujo cotidiano.

Siento tu silencio cual grito en mis manos.
Puedo palparlo y convertirlo en señas,
puedo tocarlo y transformarlo a voz.

Cada vez que me permites
compartir tu lengua, multiplicar tus signos,
mi corazón se hincha de contento.

Cuando las manos dibujan en el aire,
es una danza de amor signado.

Tienes oídos sordos, 
pero tu corazón escucha
y tus manos regalan alegría.


IMD



*Sencillo homenaje a los sordos del mundo que permiten que normo-oyentes, 
como yo, disfrutemos su lengua: la lengua de señas.

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