Que no se nos quede la vida a medias...

Les comparto una oración que, desde que la escuché por primera vez, ha dado mucho sentido a mi vida.

Es para Santa Rosa Filipina Duchesne, Religiosa del Sagrado Corazón de Jesús...



Señor, no sé si viviré mucho o poco, pero en lo que me toque vivir, que mis manos se manchen... como las manos del alfarero que trabaja el barro o las del campesino que cultiva la tierra; como las manos de Rosa Filipina que no podía dar clases, pero ayudaba a la comunidad y a las niñas ordeñando las vacas, cosechando legumbres, lavando la ropa.

Que mis manos se rocen y se desgasten en el contacto con otras manos. Y quien dice manos, dice también los pies, las entrañas, la inteligencia, los sentimientos, las actitudes. Que no se nos quede el cuerpo adormecido, indiferente, al margen de tanto dolor, de tanto sufrimiento.


Que, como Filipina, esté dispuesto a ir más allá, a dar más y mejor, a acercarme a quien está sólo, a quien sufre y a quien se siente rechazado.




Que mi vida se estreche en relaciones profundas, sólidas, humanas, tejiendo una manta que arrope las pesadillas de quien hoy vive en la intemperie.


Señor, que no se nos quede la vida a medias, que seamos del tipo de quien lo da todo, como Filipina.

Amén.

 




Rosa Filipina

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