Visión "Ranchorámica"

Por razones aún desconocidas, lo que otrora fuese un estado grande, pujante, en crecimiento; con desarrollo económico y social... ahora es un estado de caos.

En Chihuahua (Estado fronterizo de México con EUA), nos encontramos en medio de una espiral negativa que parece no tener fin y, en cada una de sus curvas, se va difuminando la paz y la prosperidad.

No "toda" la culpa es de los políticos, como la mayoría de la población quejosamente opina. Cierto es que la "clase política" (que de clase tiene poco, lamentablemente) tiene gran injerencia en el asunto, pero hay que incluir en la reflexión cotidiana también a los sectores social y empresarial que, quizá por omisión, permitieron que se llegara hasta este punto.

Una de las múltiples causas del caos es la “cortedad de miras” de quienes tienen en sus manos las decisiones. Algunos representando a algún sector en particular, y otros a ellos mismos o a sus capitales.

Los actores sociales, económicos y políticos no han levantado la mirada en años, pensando que "lo que se hace ya, está bien hecho", sin buscar otras formas y modelos más competitivos, innovadores. Entramos en shock al pensar en "cambios". Seguimos haciendo las cosas (en general) igual que en los 70's.

Esta visión es parte de una perspectiva “ranchorámica” (neologismo personal y “no autorizado” por la RAE) totalmente opuesta a panorámica. Si hubiéramos visto el panorama, podríamos haber advertido con oportunidad que la situación era crítica, que había que entrar en acción, poner manos a la obra.


Visión Ranchorámica


De haber visto la realidad, habríamos encontrado urgente eliminar la brecha entre los que tienen todo y los que tienen nada. (Y en 2010 no habrían “ninis”, ni tantos millones de pobres, ni…) Esta visión ranchorámica nos hizo (en  Chihuahua),  pensar como estadounidenses (o al menos desearlo) y olvidar las raíces que nos unen a esta hermosa nación.

Cuando antes se decía que patriótico era “repudiar a los chilangos”, ahora, en muchos rincones del país, es patriótico y necesario repudiar a los chihuahuenses, pues en cada panfleto, revista o periódico, a diario se reproducen las trágicas noticias que generamos en "El estado más grande".

Ser chihuahuense ya no es sinónimo de valentía, lealtad y honorabilidad, ahora es ser victimario y/o víctima de nuestra propia maldad. Es nuestra maldad, porque tanto los políticos malos, las autoridades corruptas, hasta los "sicarios" tienen (aunque no lo parezca) madre... padre, hermanos, vecinos. 



Todos los chihuahuenses, los buenos y los malos, nacimos en familia, por tanto cuando alguno desvió el camino hacia la senda equivocada, bien nos correspondía "jalarlo a la senda del bien" y no lo hicimos.

Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.
 Edmund Burke (Político y escritor irlandés)

Ante el cambio de gobierno, renovamos esperanzas pero ya, a varias semanas de distancia, los ánimos se están apagando ante la falta de definición de una política firme, integral. Nos comenzamos a dar cuenta que la inmediatez que prometían las propuestas electoreras, es efímera.

Quizá es sentimentalismo por la cercanía del fin de año, o más bien resultado del hartazgo permanente, si bien no por los políticos, sí por los ciudadanos.  Pues hacer grilla o descalificar al otro, echar la culpa de todo a los políticos, no es ser democráticos. Ser necesita pensar en global, ejercitar una visión panorámica. Analizar todas las variables y causas, para entender los efectos.

Mientras sigamos pensando como “Rancho” seguiremos siendo “Un rancho chico, con problemas grandes”. Tomemos conciencia que somos sólo una nota, del concierto mundial. Pero si nuestra participación es errada, la melodía se viene abajo.

Veamos las bondades que tenemos alrededor y, por favor, abramos la mente como si fuera la puerta de este rancho, para que entre cual ganado la información, las ideas como un tractor que aplane el terreno, para poder cosechar el dulce fruto de la paz.


IMD

Comentarios

annia dijo…
Que bonito Irly!
Solamente no estoy muy de acuerdo en aquello de que los Chihuahuenses ahora somos repudiados por el resto de los mexicanos, yo que vivo fuera de Chihuahua he notado que las personas quizás se alarman por la situación en Chihuahua, pero saben muy bien cuáles son las causas.
Saludos!
Irlanda M. dijo…
¡Hola Annia! Gracias por tu comentario.

Referente a lo que me comentas, mi comentario va en sentido a que con la misma intensidad que antes nos jactabamos de tener una ciudad/sociedad ejemplar, que hasta "podiamos" (o solían algunos coterráneos) ejercer xenofobia contra otros mexicanos, ahora sería "patriótico" hacer lo mismo, pero a la inversa.

Pues más allá de hablar diferente, comer carne asada a montones o portar botas... Hemos perdido lo que nos identificaba, la valentía, la lealtad, la nobleza.

Necesitamos recuperarnos a nosotros mismos, los chihuahuenses.

Saludos y de nuevo, gracias por tu comentario.

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