Honor y respeto...

Semanas atrás les compartía la importancia de dar su lugar a quienes (voluntaria o inconscientemente) nos han dañado, como paso ineludible para sanar el alma, perdonar y olvidar.

Es un proceso complicado. Puede hacerse en vivo (personalmente, frente al agresor o sujeto que nos daña/dañó) o bien, si las condiciones y el sentimiento no nos lo permiten, hacerlo mentalmente (a distancia).


Ubicamos a nuestro interlocutor frente a nosotros, lo imaginamos observando, calladamente. Y comenzamos a "decirle" todo aquello que nos hizo sentir mal, que nos afectó de su comportamiento para con nosotr@s. Habiendo culminado, le brindamos "honor y respeto", pues esa persona ya cumplió un papel trascendental en nuestra vida y nadie más va a hacernos daño de esa manera.

¿Qué sucede si no cerramos el ciclo de dolor?

Ocurre que dejamos la puerta abierta, como una "vacante" para que llegue otr@ incaut@ a repetir la labor en nuestro perjuicio.

¿Conocen personas a las que la vida parece tenerles preparada una gran escena de terror? Seres a quienes les ocurre tragedia tras tragedia, interminablemente.

Se debe a que no han cerrado sus ciclos, se lamentan, sufren, pero de manera pasiva.


Necesitamos ser proactivos, frente al dolor y la calamidad. Alejarnos cuando la tormenta haya terminado, pero no olvidar este proceso de darle "su lugar" al daño, a la agresión.

Este es el principio del aprendizaje emocional. Es lo que en veces he comentado con amigos, de "disfrutar el dolor".  No como masoquismo, no. Se trata de adentrarnos en la herida, ir sanando por capas, punto por punto y, al cerrarse, en lugar de la herida nos quedará fuerza. Será una lección aprendida y un motivo más para gozar, para ser feliz.

Si nuestra comunidad está sufriendo, podemos aplicar esta técnica. Quizá si le hubieramos dado su lugar a los pasados tiranos, a los delincuentes en el poder, ahora no estaríamos sufriendo con sus sucesores. 


 "Si quieres alfombrar el mundo, antes ponte zapatos". 

Para comenzar con la limpieza, depuremos nuestra alma, sanemos el corazón y entonces, sólo entonces, podremos aspirar a sanear el entorno.

IMD

Comentarios

Anónimo dijo…
Muy necesario que todos tomemos conciencia y empecemos a sanarnos internamente, para poder irradiar amor y resolver los conflictos sociales que nos están ahogando. Escritos así nos llenan de esperanza. Gracias por compartir tu saber vivir.

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