Sereno

He tocado fondo, y digo hondo y profundo
En las razones movedizas de qué ser
He pisado la cima, de gloria como victoria
Y así me pasé, paso a paso seguiré... Sereno… 

(Miguel Bosé, Sereno)



Sereno mi corazón cuando te pienso, cuando recuerdo aquellos días "los más largos del tiempo" (dijera J. Sabines) 

Sereno cuando me jacto que esa pesadilla fue tan solo un sueño corto, pues el verdadero dolor, tiene mejores causas.


Sin embargo, mientras se vive, un vaso vacío parece un pozo sin fondo. Aquí yace la novela vital de los hombres (como género, no se me enojen las amigas feministas).

Érase una vez en algún lugar de México, una historia de dos que terminó unilateralmente. Su punto final: una conversación telefónica que fue motivo de llanto, de ese que se disfruta, cuando hasta la barbilla tiembla para no desentonar con el cuadro patético de desamor.


Al pasar los días, quizá semanas (la memoria no alcanza...) el llanto se esfumó, se había evaporado y en su lugar, quedó una suave nube de conformidad. Encontrar otro motivo, algún otro depositario de afecto, era la tarea.

Favorablemente, es sabio el dicho de que "el tiempo todo lo cura". Hoy, ni un sólo rastro queda ya en la parte afectada... Pero, al parecer, quien cerró la puerta, olvidó cerrar las ventanas y se coló una cornamenta equivocada. Ya es muy tarde para recuperar lo que se tuvo y, en los buenos tiempos, no se supo aprovechar.

La vida da muchas vueltas, lo que un día te hace llorar, en el futuro te reconforta.

Moraleja: No hagas lo que a ti te dañaría, sé sincero y sobre todo, cuando haya amor, procura identificarlo, cuidarlo y corresponderlo... que ya mañana será muy tarde.



Y si, ahora el corazón está sereno.

Ojalá el suyo también, querido lector.
IMD

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