Cuestión de costumbres

La costumbre parece la madre de los vicios. Resultado de una exposición repetida al mismo suceso. Por ejemplo, puede disgustarnos alguna situación, pero "tanto va el cántaro al agua..." hasta que lo que en algún momento nos molestaba ahora nos parece "normal".

Podemos acostumbrarnos a la delincuencia, a la corrupción, al nepotismo. Y sociológicamente será entendible debido a una rutina de más de 70 años en que el mismo sistema nos permitía acostumbrarnos a ese pantano. Los medios de comunicación nos daban la información mutilada, maniatada. Los libros de texto mostraban una historia ficticia, ajena a la realidad. Por ende la conciencia social mexicana era absurda, o mejor dicho, irreal.

Recientemente las cifras de muertes relacionadas con el crimen organizado han aumentado, tanto que estamos empezando a acostumbrarnos. Al principio leíamos o escuchábamos la nota completa, la replicabamos en nuestras pláticas de mesa, en la reflexión antes de dormir y, algunos creyentes, incluíamos al acaecido en nuestras oraciones.

Ahora en lugar de buenos días, preguntamos ¿Cuántos han muerto el día de hoy?.. ¡Qué importa! Ya sean cientos o tan solo 3 los que caen a diario, el hecho es que estamos perdiendo la capacidad de reaccionar.

Como sociedad tenemos una grave mordaza de miedo. Sabemos que en cualquier momento podrémos presenciar algún operativo, alguna balacera. Comprendemos la importancia de la participación del ejército en esta lucha, pero no podemos estar ecuánimes ante las caravanas de vehículos militares, con el armamento a la luz del día.

En los últimos meses la mayoría de las familias hemos vivido por lo menos un funeral, o estado enterados de alguno y la mayoría relacionados con este problema creciente de inseguridad. Y por si no fuera suficiente los únicos negocios que parecen ir en alza son las funerarias, quienes con comercial engaño nos invitan a que planeemos nuestro futuro.

Pero si hablamos de planeación, quiero saber que planean los encargados de nuestra seguridad. Nos dicen que vamos ganando la lucha, pero está costando muchas vidas. Tenemos mucho tiempo "acostumbrandonos" a esta batalla que parece no tener fin.

¿Qué va a pasar? ¿En verdad vamos ganando? ¿Hasta cuando podrémos darle vuelta a la hoja?

Los ciudadanos "de a pie" esperamos ansiosamente una respuesta afirmativa, contundente y eficaz. No vaya a pasar más tiempo y dejemos de acostumbrarnos a vivir.

IMD

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