¿Cuál es tu meta?

Hoy conocí a una gran mujer, a quien un salón pleno de asistentes le brindó un aplauso interminable, luego de darnos cuenta de cuan pequeños somos (en veces) los seres humanos.

En 1999, una joven esposa se encontraba felizmente de vacaciones en una de las paradisíacas playas mexicanas, junto a su marido y sus dos pequeños hijos. Como buena deportista, gustaba de nadar, y de regreso de un paseo en yate le pide al capitán poder llegar a la orilla nadando, lo cual significaba un trayecto de aproximadamente 300 metros.

En el camino, una lancha pesquera la interceptó y en el colapso se llevó una parte de ella, su pierna izquierda. El hospital estaba a más de una hora, y mientras llegaba, según comenta, lo único que podía hacer era rezar y dialogar con Dios.

Luego de varias cirugías, al cabo de un mes del proceso, su cuerpo se rindió y tuvieron que amputarla.

-Es aquí donde la garganta se hace un sólo nudo y el aire se respira más lento-

"Cuando me dijeron que me iban a amputar la pierna, le pedí a mi familia que me dejaran sola, necesitaba estar a solas para estar en paz, para negociar con Dios, porque él me estaba pidiendo que le entregara una parte de mí, pero me tendría también que dar sabiduría y fortaleza para entenderlo, a partir de ahí nació una nueva yo, distinta, pero mejor."

Estas son las palabras de una mujer chihuahuense que con orgullo ha batido sus propios records en campeonatos mundiales de atletismo, que con paso firme ha recorrido las pistas más complicadas a nivel mundial, que con el dolor de las prótesis ha dado saltos impresionantes sobre la mediocridad y que con la fuerza de sus brazos ha lanzado balas más allá de las paredes de la autocompasión.

Perla Bustamante, esa mujer juarense, llegó a tocar fibras muy sensibles de los que pudimos escucharla el día de hoy, hubo quienes no podían escucharla, o no podían caminar para abrazarla, pero con el corazón le agradecieron esas palabras de aliento, y entendieron que los límites son los que nuestra mente se fija, porque hasta las montañas se pueden mover si hay un corazón que lo quiera intentar.

¿Con cuál cara diremos que no se puede? ¿Con que derecho desperdiciamos la vida en hacernos pequeños?

Es sencillo. Si hacemos un inventario de nuestras capacidades sabremos perfectamente a dónde podemos llegar, no se vale decir que no se puede. Ejemplos de esfuerzo, de lucha y constancia hay muchos quizás, pero también están quienes se acomodan detrás de la escasez para justificar la ineficacia y el conformismo.

¿Cuál es tu meta?.. ¿Qué parte de tu vida necesitas reponer para empezar a a luchar... a volar?


IMD

Comentarios

Vicky dijo…
No cabe duda que cada quien cargamos nuestra propia cruz.

Habemos quienes hacemos un huracan con un vaso de agua... y gente que a pesar de los ventarrones y nubarrones, se mantiene firme para no dejarse derrumbar.

Me conmovio muchisimo esta entrada. Sigue escribiendo!!

Saludos!

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