Sala de espera

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Nos encontramos plácidamente sentados en un amplio sillón en la sala del aeropuerto que han asignado para nuestra partida. Llevamos con nosotros el pase de abordar hacia un destino quizá conocido, sin embargo, lleno de expectativas.
Faltan escasos minutos para abordar, para dejar este sitio en el que permanecimos los últimos 300 días, o mejor dicho los últimos 6 años.
Observamos a nuestro alrededor el tránsito de pasajeros apresurados esperando no perder sus importantes vuelos. Otros arbitrariamente estorbando en los pasillos porque no los han dejado abordar, cuya protesta impide a los primeros llegar.
Maletas, pases de abordar, pantallas indicando el orden de los próximos movimientos... todo parece normal, sin embargo lo complicada de nuestra espera es que el vuelo que debemos tomar se llama porvenir.
Estamos ubicados en un recinto que se llama México, esperando ansiosamente lo que vendrá con este año nuevo, con este nuevo gobierno. Mirando como se pierde el tiempo en el abismo de nuestro reloj, mientras el corazón palpita acelerado.
Este año está terminando y con él se van nuestros propósitos incumplidos, los problemas, los fracasos, los malentendidos... Ya no hay vuelta atrás, el calendario termina y en esta analogía del aeropuerto debemos analizar si fuimos puntuales, precisos, conscientes, exitosos, o sólo fuimos "de paso" sin preocupación alguna.
Si un avión se demora, todo el tráfico aéreo se complica. No podemos esperar que el órden se instaure por "arte de magia" desde arriba, que sea impuesto por los que nos gobiernan, por los que nos dirigen. Es preciso comprender que el orden y el desarrollo se logra en las bases, con el trabajo y esfuerzo de cada uno de nosotros.
-Acaban de mencionar nuestro vuelo por el altavoz- Ya he tomado mi equipaje con sueños, deseos y un arduo afán de trabajar por las metas comunes que contribuyan a nuestro bienser y bienestar... ¿Tú qué llevas en la maleta?

IMD

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