Feliz día!

El día de ayer celebramos en México el día del estudiante.
Como de costumbre las escuelas y universidades organizaron festejos en torno a esta celebración. Sin embargo más allá de sólo convivir y regocijarnos con un día más de asueto, es preciso analizar el contexto en que se desarrolla la juventud.

Actualmente los jóvenes esperan un año más para tomar decisiones importantes en su vida, en comparación con su comportamiento hace cinco años.

Así, retardaron un año más su salida de la casa paterna, obtuvieron su primer trabajo un año después y también esperaron un año más para tener su primera relación sexual. Lo anterior se desprende de los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Juventud 2005, realizada por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ).

El estudio abarcó a 12 mil 815 jóvenes de todo el país, de entre 12 y 29 años, e incluyó temas como trabajo, salud, sexualidad, procreación, política y expectativas de la democracia, acceso a la justicia y derechos humanos, y momentos decisivos en las trayectorias juveniles.

La mayoría (43.7%) sólo se dedica a estudiar, aunque los que más aportan a esta cifra son los jóvenes de entre 12 y 14 años de edad.
Lo preocupante es que 44.5% dice estar satisfecho con su nivel de estudios; en realidad aquellos que manifiestan total insatisfacción son tan sólo el 3.9%. Además 29.1% dejó de estudiar simplemente porque ya no le gustaba. Esto constituye el lamentable resultado de una devaluación del sistema educativo y de la latente necesidad de trabajar dejando de lado los estudios.

Si bien es cierto que en los años más recientes han aumentado los apoyos y estímulos al estudio, también es cierto que la mentalidad y la actitud de los jóvenes no ha mejorado. ¿Cuántas veces faltamos a clases o nos vamos de “pinta”? ¿Cuántas veces llegamos a un examen sin estudiar, o peor aún copiamos al compañero las respuestas que en la mayoría de los casos no son las correctas?

En México tenemos un bono poblacional que está pro terminar en unos cuantos años. No muy tarde la mayoría que constituímos los jóvenes estaremos entrando a una edad adulta y si desde ahora estamos infectados de apatía, la consecuencia será más grave. Una sociedad sin educación es la mejor carnada para un sistema autoritario, populista y retrógrado. Si como ciudadanos no tenemos las herramientas para discernir y para analizar lo que sucede en nuestro entorno, será muy fácil que nos endulcen el oído y caigamos en las redes de aquél que nos ofrezca un panorama fácil, cómodo, color de rosa.

Por ejemplo, este próximo 2 de julio, 11 millones de jóvenes podrán votar por primera vez. Y el peligro es que sUceda como en 2003 cuando 12 millones no votaron, y laprueba es que los menores de 30 años no confían en los políticos ni en la política.

Piensan que los candidatos se acercan a ellos con marketing político y no con "ideas concretas". Y por ello la palabra apatía es cercana al sector juvenil.

Hoy, a menos de 40 días para la toma de decisiones quizás más importante y reñida de los últimos años, los candidatos deben tomar en cuenta que los jóvenes no saldremos a votar si no estamos plenamente convencidos de que nuestro voto vale, de que efectivamente podemos lograr un desarrollo para nuestra nación.

Por nuestra parte nosotros debemos reaccionar e informarnos, debatir, cuestionar, prepararnos... pero sobre todo actuar. Si ahora que tenemos el empuje y la fuerza para formarnos en una cultura humanista, cívica y de valores preferimos irnos de pinta, seguramente en el futuro nuestro bienestar se vea mutilado.

IMD ©2006

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