Cuestión de fe

El nuestro sin duda es un país de contrastes. En la elección federal del año 2000 votaron 37,601,268 de mexicanos (63.97% del padrón), producto de un enorme esfuerzo de promoción del voto y de un gran empuje de los candidatos en aquél entonces. Panorama distinto al de la elección intermedia tres años después.
Para el 2006, la participación no parece ser alentadora. La sociedad y sus miembros reflejan un grave hastío de la política y sus vicios. El desinterés y la apatía son el común denominador, cosa por demás preocupante.
Por otra parte, surgen pruebas de que nuestra gente no está falta de fe. Ayer precisamente, y en el pasado fin de semana, una mujer fue capaz de reunir en su basílica de la capital a poco más de siete millones de mexicanos (lo que equivale a un 18% de los votantes en la elección arriba mencionada). Acudieron de todos los rincones del país, haciendo uso muchas veces de sus cortos recursos, para poder estar un momento frente a ella, darle gracias y quizás refrendar sus peticiones. ¿A cambio de qué? sin titubeos puedo decir, que a cambio de la lucha de cada uno por ser ejemplares, por ser personas rectas ante sus ojos y ser dignos de sus bonanzas.
Cada año el pueblo mexicano refrenda su contrato espiritual con La Guadalupana. Y me excuso si formo un sesgo con este comentario, pero sea la creencia propia o no, nuestra sociedad es mayoritariamente católica. Y para muestra un botón: Siete millones de seres, agotados por el viaje, sin beber agua, con la panza vacía muchas veces, pero con un corazón pleno de emoción. Siete millones de voces cantando, canto que se une al coro en provincia. Siete millones presentándose ante la virgen en la capital, muchos millones más rezándole en sus ciudades, en sus pueblitos, en sus altares. Niños, mujeres, hombres, viejitos... A pie y con bastón, en silla de ruedas, o de rodillas... Esa es la fe de un pueblo, esa es la confianza y el amor perpetuados... quizás más por tradición, pero aquí se erige la mefáfora.
Cuál es la diferencia? Qué encontramos en La "Lupita" que no hay en otro lugar? El asunto es complejo, lo que sí se es que ella nunca aparecería en video escándalos, no haría alianzas al vapor con el mejor postor, no dejaría promesas sin cumplir, no se enriquecería ilícitamente...
Ella lo único que ha hecho es estar ahí, para aliviar el dolor de nuestra gente, sin mirar la etnia, el color, o el bolsillo. Se ha dado íntegra y pura al que la llama y el mexicano se da a ella... con total y única reciprocidad.
IMD

"No se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad o angustia. ¿No estoy yo aquí? ¿No soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa." (Palabras de Nuestra Señora a Juan Diego)

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