En un día gris en un rincón desolado de la justicia en el momento más crítico me encontraste. Fue el día en que recibí la lección más dolorosa, la que sacó de mi ser el barro más suave, para cubrir mis debilidades, volverlas fortalezas. Ese día te conocí. Ahora vuelvo a ti la mirada y encuentro un perfil determinado palabras llenas de esperanza tu corazón abierto.
Despierta la ciudad. Un ejército de mujeres y hombres, cual hormigas perfectas, desfilan alegremente por las vías -principales y alternas- llenando de color el paisaje. La sinfonía diurna comienza escucharse. Salones de clase abarrotados, centros laborales vivos. Transcurre la vida citadina. Se nubla la vista al pasar y detenerse en lo "oficial", en el dibujo confuso de la política. Resulta que tenemos municipios estáticos, estados inoperantes, congresos de fantasía. Lo peor: una sociedad harta... en el fondo no-sociedad. L@s ciudadan@s somos como peatones del desarrollo, de la democracia. Avanzamos sin prisa, caminamos a paso lento. Aunque debiéramos correr todos juntos, nos frena el tedio, el desencanto. Pocos son los pasos en conjunto. Los peatones confiamos -porque a veces no queda alternativa- en "taxistas". Políticos como taxistas a quienes se les invierte, dinero y tiempo, para que nos lleven a algún destino. Como choferes de carro de ...
Hace algunas tardes, me dirigía con unos amigos a uno de los centros comerciales más concurridos. Al llegar al estacionamiento (hora pico en fin de semana), tuvimos que dar varias vueltas hasta divisar a una señora que recién abordaba su vehículo, con una clara intención de liberar el cajón que nos permitiría poner fin al martirio de la búsqueda. En eso estábamos cuando llegó una camioneta de reciente modelo, conducido por una dama (aparentemente) quien con lujo de prepotencia se adjudicó ese lugar, a pesar del reclamo generalizado. Sobra decir que nos tragamos el enojo causado por el abuso y la falta de civilidad, debido al miedo a que, como pasa cotidianamente en esta ciudad del “nunca jamás”, nos contestaran sus acompañantes con un arma de grueso calibre en nuestras sienes. Días después me reuní con algunas personas que se desenvuelven en espacios de labor pública y emprendí un “productivo viaje mental” cuando escuché el cuarto comentario fundamentado ...
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